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lunes, 17 de agosto de 2009

HACE 140 AÑOS ATRÁS.

Oswaldo Jaguá.
Historia 3º

“Si hemos vencido  fue por que hasta los niños paraguayos hemos matado”, entre otras más ”
“José Faustino Sarmiento Presidente Argentino 1868-1874”
Entremos otra vez al túnel del tiempo  anticipando a los bomobos, platillos, piñatas y combos promovidos por la cultura del consumo para festejar el día del niño en Paraguay, para hacer  un análisis de esta fecha tan importante.

El 8 de diciembre de 1868, durante la Guerra de la Triple Alianza, el Mariscal López decretó el traslado de la Capital de la República al pueblo de Piribebuy. El ejército brasilero, dirigido por el Conde D'Eu, a medida que iba ganando batallas iba avanzando por el territorio paraguayo. Superiores en armas y en número de combatientes arrasaban con todo a su paso.

El 4 de agosto de 1869 llegaron a Sapucai, luego a Valenzuela, llegando el 10 de agosto a Piribebuy. La situación del ejército paraguayo era paupérrima, cansados, practicamente sin armas y en condiciones infrahumanas, seguían resistiendo los ataques del enemigo. La situación llegó a un punto tal, que en Paraguay se podía afirmar que ya no quedaban soldados para seguir luchando.

El pueblo fue cercado e intimada la rendición al comandante Pedro Pablo Caballero, quien contestó textualmente: “Estoy aquí para pelear y si es necesario morir, pero no para rendirme”. No ha de existir pueblo que haya sufrido tanto como el de Piribebuy durante la Guerra contra la Triple Alianza: degüellos, violaciones, matanzas increíbles, humillaciones y demás.

El 12 de agosto de 1869 en la plaza principal, donde se encuentra la iglesia, ocurrió la sangrienta batalla de Piribebuy, en donde soldados paraguayos armados más de valor que con armas reales, se encargaron de retrasar el avance del ejército aliado.
Fue una batalla desesperante la de Piribebuy, en donde los cañones fueron cargados con piedras, vidrios y arena porque no había balas; las mujeres combatían junto a los hombres y si no tenían armas, tiraban tierra a los ojos de los invasores.

Días después, el 16 de agosto, se produce la heroíca batalla de Acosta Ñu, donde a falta de soldados, los niños fueron disfrazados con barbas postizas para que el enemigo los tomé por adultos y les presente combate; “Seis horas resistieron las cargas de la pesada caballería brasilera, que vengando el engaño acabaría incendiando el campo de batalla con sus oponentes infantiles”. Según cuenta el historiador argentino José María Rosa en su libro "La Guerra del Paraguay y las Montoneras argentinas".

Dijo Juan José Chiavenatto en su libro: “Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando para que no los matasen. Pero eran degollados en el acto”. “Después de la insólita batalla de Acosta Ñu, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer a los pocos sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los niños y sus madres.” Su orden era matar "hasta el feto del vientre de la mujer".

El Hospital de Piribebuy fue incendiado luego de que se cerraran todas las puertas y ventanas con 600 heridos, médicos y enfermeras dentro. El Archivo Nacional de la República fue sacado a la calle y con los documentos históricos se hicieron fogatas. La sangre corría por las calles como agua de lluvia, cuando se degolló a 900 prisioneros.

La Batalla de Acosta Ñu fue algo que en las batallas bélicas del mundo no tiene comparación, no existen antecedentes de otros ejércitos integrados completamente por niños.

En la batalla de Acosta Ñu, aproximadamente 3.000 niños paraguayos enfrentaron a 20.000 soldados del ejército brasilero, lo que se conmemora como un acto de heroísmo sin igual. Por la masacre producida, hasta la actualidad en Paraguay se recuerda la "batalla" de Acosta Ñu como un episodio de gloria.
Para los compañeros historiadores de la FAFI y otras Universidades que leen este blog; se acerca la fecha,  todos los años los medios masivos de comunicación hacen eco de festejos, pancartas y publicidad para vender juguetes, combos tipo Mc Donalds o cualquier otra etiqueta omitiendo el real contenido histórico, es un día de luto para el país, y no de festejos como nos profesa la sociedad de consumo, les dejo con la Reflexión de Rubén Luces León.
 16 de Agosto es el día del niño. Jamás podría considerarlo una fiesta.
No podría faltársele al respeto, ... a esos gigantes héroes de cuerpecitos diminutos muertos en Acosta Ñu, ... ¡no tenemos nada que festejar en este día de recuerdos!. ... Debemos guardar, para otra oportunidad, ... con disimulo, el gozo intimo de tener a nuestros hijos vivos. Sin hacer ostentaciones.
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