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jueves, 14 de abril de 2011

“CHE” GUEVARA - El hombre que engaño al mundo (Parte II)

Escribe: Ricardo Steimberg
risterecargado.blogspot.com
chachoriste@hotmail.com

(Un héroe no mata pobres)

No se puede hablar de alguien, sin que la gente pueda conocer, al menos, en resumen, los datos biográficos más relevantes de quien se habla. Por lo tanto la segunda parte de mi comentario se reserva en un gran porcentaje al conocer algo de quien en vida, fue llamado a modo de burla, “El Che”.

Ernesto Guevara nació en Rosario, República Argentina, el 14 de junio de 1928. Fue el mayor de los cinco hijos de Ernesto Guevara Lynch (1901-1987) y de Celia de la Serna (1906-1965). Ambos pertenecientes a la aristocracia argentina. Desde muy joven mostró a sus compañeros y profesores cierta rebeldía e indisciplina hacia lo establecido.

No fue un gran deportista, debido a su asma, el cual le postraba por varios días. Muchas veces iba a ver encuentros de rugby, deporte que amaba de corazón, pero solo por intentarlo jugar, muchas veces sus amigos lo tenían que traer cargando hasta su casa. Por lo que se dedicó al ajedrez, con el que aprendió cierta disciplina y paciencia, algo que él nunca tuvo.

No fue dirigente estudiantil, como muchos de sus historiadores afirman, ya que contradicen las afirmaciones de sus compañeros y amigos más cercanos. Sin embargo no miraba a la izquierda con desagrado. Lo que si puede afirmarse con seguridad es que era un antiperonista declarado y eso quedó bien establecido dentro de los claustros universitarios.


Otro hecho relevante en su vida, fue su fervor hacia Rosario Central, club al cual asistía cuando jugaba de local. Tal era su amor, que fueron esos los colores que eligió para la bandera enarbolada en La Cabaña.

 Se recibió de médico, sin embargo, ninguno de sus biógrafos o amistades cercanas mencionan siquiera solo una vez, que haya atendido gratis a los desposeídos, de las villas miserias, que empezaban a brotar en el conurbano rosarino o de la ciudad de Córdoba, donde también pasó algún tiempo.


En 1953 recorre Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, observando la miseria predominante entre los trabajadores, culpando al imperialismo norteamericano de todas las desgracias que ocurrían en la región. Debido a sus constantes lecturas y experiencias personales, cada vez se va inclinando hacia un marxismo más combativo y menos de escritorio.


En 1954, estando en Guatemala, en medio de un golpe de Estado, y tras aprender las nociones básicas de la guerra de guerrilla, hace su bautismo de fuego.

Allí saca muchas ideas que serían luego empleadas en la Revolución cubana. Al año siguiente va a México, donde conoce a Fidel y Raúl Castro, quienes preparaban una expedición para liberar a Cuba de la asfixiante tiranía del dictador Batista. Guevara se une al grupo en calidad de médico y desembarca con ellos en Cuba, en 1956.


Se encargan de ocupar Sierra Maestra, lugar estratégico y de difícil acceso. Rápidamente Ernesto se convierte en lugarteniente de Castro, debido a sus cualidades de estratega y a su don de mando. Asume el comando de una de las dos columnas que bajan de las montañas, para conquistar la isla. Según gente muy cercana a Castro, en este período nace la envidia y el recelo de este hacia el Che, debido a su poderoso carisma para con la tropa.

Participa activamente en la batalla de Santa Clara (1958) y entra en La Habana en 1959, terminando con siete años de dictadura por parte de Fulgencio Batista Zaldívar.

Luego, tras instalarse el régimen se le otorga a Ernesto Guevara, la nacionalidad cubana, nombrándoselo, por acumulación de cargos, jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y ministro de Industria (1961).


La revolución estaba en marcha, pero si no industrializaba al país, ni aseguraba empleos, todo el castillo de naipes se desmoronaría de un solo golpe. Buscó no solo la ayuda de la entonces Unión Soviética, si no de todos sus países satélites. Esta fue dada, no en la cantidad como creía la cúpula cubana, si no a cuentagotas.

Por aquella época sucedieron tres hechos muy importantes, independientes entre sí, pero que muchos los relacionaron: 1.- La invasión de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, por tropas anticastristas, entrenadas y dirigidas por la CIA; 2.- La llamada Guerra de los Misiles, donde nunca se estuvo tan cerca de una guerra nuclear como en octubre de 1962. Solo la habilidad de Nikita Kruschev, el premier ruso y la sensatez de John Kennedy, presidente de EEUU, impidieron otro holocausto.


3.- En noviembre de 1963, se produce el misterioso asesinato de John Kennedy. Nunca se supo quien fue su verdugo y se han tejido sobre este homicidio, tantos complots y conspiraciones que hasta se puede llegar hasta el mismo delirio. Ante la declaración por parte de EEUU, de un férreo bloqueo, Guevara representando a Cuba en diferentes foros internacionales, denuncia todos los ataques directos e indirectos del imperialismo norteamericano.


Sin embargo, esa no era una tarea para él, las relaciones diplomáticas. Deseaba íntimamente extender el mapa comunista en una clara y abierta lucha contra el imperialismo del Tío Sam. Por ese motivo, secretamente abandona Cuba en 1965 y se dirige a combatir al Congo. Un año después regresa a Cuba, dimite de todos sus cargos en el gobierno y con un reducido, pero combativo pelotón de combatientes, marcha a Bolivia, que según sus planes sería el centro de operaciones de la guerrilla, para que esta se extendiera a Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.

Intenta poner en práctica todo lo escrito en dos de sus libros más conocidos: Guerra de guerrillas (1960) y Recuerdos de la guerra revolucionaria (1963). Contra todo lo pensado, el campesinado boliviano no respondió a su llamado.

Y en medio de la profunda selva se encontró con su eterno enemigo: el asma. Muchos de sus hombres fueron muertos durante las escaramuzas, hasta que fue delatado y cae en una emboscada del ejército boliviano, en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado.


Como la figura del Che se había transformado, en un mito, para los jóvenes de todo el mundo, los militares de Bolivia, asesorados por la CIA, quisieron demoler su fama, dándole muerte y enterrándolo en un lugar secreto. Para probar que esto si aconteció, sus propios verdugos se fotografiaron con su cadáver. Su muerte ocurrió en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967.

De uno de los bolsillos de su chaqueta, se encontró su Diario de campaña, que fue publicado en 1967. En 1997 fueron encontrados sus presuntos restos y exhumados. Tras mucha presión de la cancillería cubana, se consiguió trasladarlos a Cuba, donde fueron enterrados en Santa Clara, con todos los honores del régimen de Fidel Castro, quizás su presunto entregador.


Aquí pude resumir sus datos biográficos, de diversas fuentes y todas contradictorias. Muchas referencias las excluí por no estar probadas y otras solo sirven para pintar su perfil. Mi intención ha sido darlo a conocer. Si quieren profundizar, existe una profusa bibliografía y no estaría mal que la consultaran y descubrieran la verdadera personalidad del hombre que engaño a todo el mundo.

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