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miércoles, 23 de enero de 2013

LOS DISTANTES III

Por Salvatore Brienza



Siempre se tiene la sensación de que cuando el corazón ama, éste duele. Supongo que muchas personas que les duele el corazón. El corazón no duele. Esa es la explicación científica, médica y racional.
Los poetas hablan de que el corazón, arde, llora, sufre, se parte en mil pedazos e incluso, muere de amor.
Pero cuando uno siente que el corazón se agita, se mueve y por sobre todo debilita la mente y el cuerpo, es cuando uno tiene la sensación de que algo no está bien. Es lo que sintieron en ese momento dos seres humanos sensibles a los sentimientos. Quizás al amor.
Aunque no sea el corazón sino un proceso más bien psicológico, los que hacen sentir sentimientos encontrados y chocándose como dos galaxias lejanas.
Se dice que estas sensaciones de “dolor en el corazón” son producidas por angustias, preocupaciones y por el más doloroso de los sentimientos, según los poetas, el amor.
Sin embargo hay sentimientos profundos, que nos llevan a pensar en el otro, la otra o los demás, dejando entrever el qué pasará si esto o aquello sucede.


Esto sucedió entre quienes hoy están tan lejos en la distancia, como el abrazo en el tiempo al costado de la carretera.

-          Quería que sepas que me encantó deberte abrazos- dijo él con toda naturalidad.

Era lo que sentía y no tenía pudor en confesarle sus sentimientos. Ya venían haciéndolo desde un buen tiempo atrás; más como una forma de conocimiento mutuo y confidencias, que como una estrategia para la conquista del otro. Esa nunca fue la intención de las charlas. Tampoco esperaba reciprocidad, pero la respuesta fue el detonante.

-          Fue muy lindo- manifestó ella.

Él recordaba el momento exacto en que recibió el mensaje en el teléfono que decía: “Me debes un abrazo”.

-          Sentí una emoción diferente, no sé por qué. Era como algo muy íntimo-comentaba él con toda naturalidad, mientras algo más iba agitándose por dentro.

Lo que ocurrió aquella noche no fue casual y empezaban a sentir que algo más había pasado entre ambos.

-          Yo también sentí algo muy fuerte y me encanta saber que te pasó lo mismo-  ella confesó, mientras dejaba entrever cierto rubor en sus mejillas por decir aquello.

Ambos quedaron en silencio y repasando mentalmente los acontecimientos, mientras no sabían cómo proseguir la conversación.

-           Me quede pensando- prosiguió él, inundado de emoción-  todo el tiempo en el abrazo y todas las sensaciones, desde verte salir de tu auto hasta cuando doblaste hacia tu casa. Sentí como que algo estaba abriéndose y al mismo tiempo envolviendo un secreto. Pienso que estábamos cargados de muy buena onda - amplió todo lo que pudo, como queriendo que ella supiese todos sus pensamientos y sentimientos de una vez.

-           Yo no podía dejar de sentir esa emoción y pensar en vos- dijo ella, mientras buscaba con la mirada algo donde posar los ojos- me pregunté ¿qué me pasa? y no sé. Es tan raro y tan lindo a la vez.

-           Lo mismo – dijo él-  es contradictorio y al mismo tiempo complementario. Debe ser, quizás, esa intimidad de contarnos cosas que a uno le sucede. Pero es muy lindo. Creo que a menudo, me endeudare de abrazos contigo – dijo como para aliviar un poco la tensión.

-          Es cierto, en algún punto tenemos demasiada intimidad. Voy a extrañar ese abrazo que no fue pensado.- dijo ella, como queriendo dejar bien en claro las cosas.

-          Si, pienso lo mismo. Quizás eso fue lo que hizo efecto, lo no pensado, calculado, racionalizado..., lo natural.

-          Por lo visto somos muy sensibles…, ambos. No sé qué decirte. No puedo entender y ya no quiero pensar, solo voy a sentir porque es algo muy lindo- concluyó ella como intentando pasar la sensación de racionalidad.

-          Lo mismo pienso. Creo que nuestras charlas fueron positivas. Porque despertaron sentimientos. Solo debemos sentir..., como seres humanos afectivos.

-          Disfrutémoslo- señaló ella- siento que te voy a extrañar en este tiempo, cuídate mucho.

-          Lo disfrutaremos, si me surgen pensamientos lo escribiré y veremos qué pasa – dijo él augurando que esa era la última frase de despedida.

-          Dale – prosiguió ella, que no quería dejar cabos sueltos- me quedo feliz de saber que mi cabecita no fue la única que se quedó dando vueltas para entender algo. Besos.

-          Igual muchos besos también para vos- dijo él y cerró la comunicación

Pasaron los días, ambos se eludían el uno al otro. De alguna manera algo pasaba entre ellos. Se miraban, se reían, pero no se hablaban. El tema del abrazo no pensado, las palabras dichas hasta ese momento no fueron comentadas, de ninguna manera era tocado.

-          No te puedo sacar de mis pensamientos – dijo, brevemente, ella.

-          Igual – dijo él- no me atrevía a decirte para no generar falsas expectativas, pero estamos en lo mismo. Como se nota, que un abrazo bien dado, unos sentimientos bien expresados, y la intimidad de las confesiones hacen mucho en la relación entre los seres humanos. Especialmente, si vivimos sintiendo cosas. Hay personas que "se castran mentalmente" y sólo "se hacen la película de los sentimientos" desde la soledad o la frustración. Pero bueno, me surgen cosas, de sólo pensar dónde podría llevar esto que siento, y me imagino solo disfrutar de cada uno de los momentos.

Lo dijo de una manera tal que parecía un caballo desbocado. Debía decirlo. Cualquier acontecimiento que sucediera después debería ser sobre las palabras que él decía.

-          Intenté no decirte nada pero no pude. De hecho no me animo a conversar contigo pero tampoco sé muy bien porqué, no importa. No generemos nada, ni falsas expectativas, ni "verdaderas". Creo que no existen, compartamos como siempre lo hicimos y se verá. Que tengas un feliz año, te deseo todo lo mejor y como te dije ese día: "fue muy lindo conocerte". Continuarás en mis pensamientos.

-          Ni te digo lo que siento– dijo riéndose - si alguien viera mi cara, adivinaría mis pensamientos. También te deseo lo mejor y que el próximo año sea mucho mejor que este..., es un año realmente "extraño". Fue bien agitado, tanto laboral como personalmente, y terminando este año, con un "imprevisto del destino" que me pone feliz. Esperemos que el siguiente nos traiga más alegrías a todos.  ¿No será de esto lo que hablaban los Mayas? Al decir que habrá el fin de una Era y el nacimiento de otra, "CON MAS SENTIMIENTOS ENTRE LAS PERSONAS QUE SON SENSIBLES". Supongo que por ahí va lo nuestro.

-          Me encanta. Uno siempre busca al culpable o la causa por lo que veo vos a los Mayas y yo a los planetas que se alinearon el otro día.- dijo ella riendo de esa combinación de explicaciones  metafísicos, para sentimientos bien físicos y reales-  cuando uno no encuentra respuestas la mente se encarga de buscarlas. Estoy inundada de sentimientos, esta noche me voy a la playa, al mar, a mi me encanta el mar. Pero qué bárbaro, quiero decir algo y me censuro todo el tiempo cuando hablamos. No lo entiendo.

-          Lo mismo- dijo él, escuetamente.

-          Bueno dejémoslo aquí, te parece?

-          Si- señaló él como no queriendo hacerla sentir incómoda.

-          Un abrazo quiero darte- sugirió ella.

-          También – dijo él como si ella le leyera la mente- pienso y pienso en el abrazo al costado de la carretera. Bueno. Dejémoslo por aquí. Feliz 2013 con muchos éxitos y alegrías!!! Besos.

Pasaron las fiestas de fin de año, y el silencio se apoderó de ambos hasta que un día, él escribió un mensaje para ella:

-          Me resisto al silencio que podría significar "no te extraño". Porque desde la última vez que conversamos no pasa un día sin pensar en nuestras últimas charlas. Ni te imaginas como se te extraña por aquí. Abrazos y besos, estés donde estés!!!


 


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