Frases de Periodismo

"
El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las amantes advertidas y al Gobierno inquieto" Frase de Francisco Umbral

martes, 3 de mayo de 2016

EL CAOS Y EL ORDEN

Por Salvatore Brienza

(Cada uno puede colocarle el sentido que quiera. Es el CAOS el que reina)

La agitada vida de la sociedad paraguaya se mantiene en ORDEN y sin embargo, existe un CAOS absoluto. Este CAOS, es el profundo sentido de la desinteligencia RACIONAL que rige nuestra sociedad.
Una sociedad donde las instituciones deberían funcionar así como han sido diseñadas, planificadas y presupuestadas. Que deben llevar a cabo una misión y unos objetivos específicos. ¿Dónde están el estado, las instituciones, las autoridades y todos los responsables de dirigir los destinos de la ciudadanía? ¿Por qué se necesita de más CAOS para generar un ORDENAMIENTO?
Aclaro que en mi mente la palabra CAOS, no significa DESORDEN como sinónimo de “algo que nunca podremos recomponer”. Significa DES-ORDEN como rompimiento del ORDEN.
Pero el CAOS genera INCERTIDUMBRE en el espacio y en el tiempo y eso es lo bello del CAOS.
El CAOS parte del ORDEN y va hacia un ORDEN, lo que ocurre es que en su trayecto, aparece la INCERTIDUMBRE en la vida de los planetas o que determinados astros del cielo o cometas que quieren entrar o salirse del “aparente” ORDEN, terminan cruzándose en ese mar de aparente desorden.
Por efecto de la GRAVEDAD, que los atrae y los expulsa, terminan COLISIONANDO con los que se ORDENAN POR SÍ MISMOS. Por leyes naturales que muchas veces no son explicables.
El CAOS es una palabra que suena mal…, pero ORDEN suena peor…, en este caótico universo, ya no existe ORDEN SUPERIOR. Que lo diga Adán, (que no obedeció a Dios pero sí a Eva) y con ello nos dio “libre albedrío”, pero nos castigó con el trabajo eterno.
Ahora bien. Lo que existe es ORDENAMIENTO RELATIVO. Hacia allá vamos. La INCERTIDUMBRE es normal, porque el ORDENAMIENTO trae aparejadas muchas situaciones inciertas para los que viven en el CAOS.
En este ORDENAMIENTO están los que desean hacer lo mejor y los que no quieren que se haga lo mejor y los que pretenden no hacer nada. Prefieren que todo se hunda y allí reinar en la mediocridad.
Y sin embargo se mueve. “Allea Jacta est”. La suerte está echada. El CAMBIO está en marcha.
Los que encuentran en el ORDENAMIENTO el CAOS, son los mismos que intentan hacer creer que el ORDENAMIENTO es un motivo para generar CAOS, y con ellos se excluyen a sí mismos. (Así como los planetas fuera de órbita, deambulan por los pasillos del universo y chocan entre sí no sabiendo hacia donde van. Cuando chocan entre sí, hay conflictos gigantescos que generan más CAOS e INCERTIDUMBRE.)
Eso está ocurriendo en nuestra sociedad. Algunos, en su afán de seguir DESCONOCIENDO el orden que se genera luego del CAOS, hacen que su propia INCERTIDUMBRE les aprisione en un pozo del cual no pueden escapar. Son como AGUJEROS NEGROS. (Ahora les complique la vida a todos, de esta no nos escaparemos)
Sin embargo, quiero dejar flotando esta idea.
Con el tiempo, aquellos que “no son ni quieren ser el CAOS”, quedarán como aquellos planetas antiguos del UNIVERSO, que giran sobre su propio eje, no tienen gas, no iluminan y además, nadie les visita, ni se sienten atraídos. Ni siquiera los cometas, que pasan mirándolos sin darle la espalda y aunque parezcan acercarse, se alejan rápidamente de su órbita.
El CAOS es bueno, pero el ORDEN es muy malo, para una sociedad que necesita de nuevos universos.
En la Teoria del CAOS, “el suave aleteo de una mariposa, genera una tormenta al otro lado del mundo”. 

viernes, 18 de marzo de 2016

Cuando la forma afecta al fondo

Por Salvatore Brienza

Luego de mucho pensar y analizar que título ponerle a este comentario, me quedé con éste que encabeza estas líneas. (Aquí el título, genera el comentario)
La razón del título, es lo sucedido a una compañera que pierde una cátedra, y seguramente hay muchos otros casos parecidos, durante el llamado a concurso (que analizaremos más adelante) realizado por la  Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional del Este, y me dejó reflexionando en que “cuando la Forma afecta al Fondo” es cuando tendemos a descontextualizar todo.
La compañera en cuestión, a quien no menciono por un motivo razonable –que la sigan persiguiendo por emitir su opinión y sentar una posición política en la crisis de la UNE- pierde una cátedra por “errores de forma” y los evaluadores olvidan que, en algunos casos, el “fondo es más importante que la forma”.
Primeramente, hagamos una conceptualización.
Forma y fondo son dos conceptos que siempre van ligados en todo lo que hacemos…,  Normalmente forma y fondo van juntos: hacemos un gesto y expresamos una frase porque tenemos una intención de gusto o agrado por el otro. Pero también puede suceder que saludemos a una persona a la que no hubiéramos querido saludar y entonces aunque formalmente le decimos buenos días o mucho gusto, en el fondo no quisiéramos haberle dicho eso mismo, sino algo bien diferente. Y en ese caso, una cosa es la forma y otra es el fondo.[1]
Ahora bien, aquí usaremos “forma” como unos requisitos a ser cumplidos y “fondo” como los acciones a ser realizadas por aquellos que cumplen las formas.
“El Fondo incluye todo aquello que queremos decir: ideas, conceptos, sentimientos, percepciones, información y argumentos.
La Forma se construye con palabras organizadas de una manera particular para expresar el tema o Fondo, con una estructura determinada, que puede ser literaria, académica, poética, periodística o cualquier otra.
Desde luego, el Fondo y la Forma son inseparables (como las dos caras de una moneda), y deben responder a la intencionalidad que tiene el autor, es decir que debe ser adecuado al destinatario (un desconocido,amigo, autoridad o cualquier otro), y estar acordes al propósito para el cual se escribe (informar, solicitar, reclamar…)
Por ejemplo, si hablamos de la amistad éste sería el tema central o Fondo, y para expresarlo podríamos seleccionar distintas formas como una novela, un ensayo, una poesía o una carta.[2]
Cuando, en nuestras críticas y denuncias al “mal uso del dinero público, la corrupción, el nepotismo y otros delitos de acción penal pública son cometidos” es la “forma” la que debe prevalecer sobre el “fondo”. La “forma” viene a ser todo lo relacionado a la institución que debe cumplir con las reglas administrativas ante la posibilidad, aunque esto no interesó mucho en otros tiempos, de los Controles de Auditoria.
Pero cuando es la “educación de calidad, una formación científica y modelos pedagógicos más inclusivos” es el “fondo” lo más importante. Entiéndase aquí el concepto de “Fondo” como objetivo de la institución de enseñanza.
Esto viene a colación de que, tantas denuncias hechas en “forma” por los estudiantes, los medios de comunicación y otros, han quedado en el “oparei” de la Contraloría y la inacción de la Fiscalía, que nunca se pusieron a estudiar “a fondo”.
Es decir, nuestras autoridades “facultativas”, saben que “pueden violar la forma, cuando necesitan poseer el fondo”. Interpreten el “fondo”, en este caso, como “recurso económico” para enriquecerse.
Otro ejemplo, de la mala utilización del concepto de “Forma y Fondo” puede ser la de nombrar a un profesor o profesora, que aunque no cumpla la “forma” puede ser integrado el cuerpo docente, en perjuicio del “fondo”, porque en el futuro puede servir como “voto útil” en las elecciones a decana/o a realizarse en el 2018.
Recuerdo, hace un buen tiempo, que un Profesor me explicaba que un error de “forma” -entre otras cosas- permitió que el sumario hecho al Ex - Decano de Filosofía fue el motivo del resultado de la Corte Suprema. Por este mismo hecho del error en la “forma”, nunca se tocó el “fondo” de la cuestión.
¿Para que tanto juego de palabras?
Al final, la “forma” no es el “fondo” del problema de la educación universitaria. El problema es que aquellos que le dan importancia a la “forma”, nos están haciendo tocar “fondo”, sin que aquellos que pensamos en el “fondo” nos dejen modificar la “forma” que ellos manejan a su antojo.

jueves, 17 de marzo de 2016

EL OMBLIGO DE ADÁN

Cuento de Ricardo Steimberg
Extraído de su libro: "RUMBO AL INFIERNO"

No hace mucho tiempo atrás, acompañe a un amigo a la casa de su abuela, quien vive en un perdido caserío, en el Departamento de Canindeyú, a unos 20 km de Katueté, llamado Tape Kua. La invitación me llegó por simple casualidad, ya que la familia de mi amigo y él mismo, debían ir allí, por un compromiso imposible de eludir. 

Era el cumpleaños de la abuela de mi amigo, y este, temiendo aburrirse, con toda aquella parentela que pocas veces veía, hizo lo imposible para que le permitieran llevarme.


Como era la primera vez que yo estaba allí, mi amigo, luego de presentarme a su abuelita y algunos de sus parientes más cercanos, hizo lo mejor que pudo para mostrarme lo resaltante de aquel lugar. 

Sin querer ofender a mi amigo y como faltaba muy poco para que oscureciera, y no tenía muchos deseos de caminar, le propuse descansar por lo menos esa noche. Sin embargo, ninguno de los dos pudimos dormir enseguida, por lo que cotorreamos sobre las preocupaciones muy propias de todos los adolescentes. 

Como que carrera seguiríamos terminado el secundario, sobre nuestros equipos favoritos de fútbol y por supuesto, la infaltable charla sobre mujeres. Hasta que ya totalmente satisfechos y agotados, ambos nos quedamos profundamente dormidos. 

A la mañana siguiente, luego de un abundante desayuno, servido por la simpática abuelita de mi amigo, emprendimos el tortuoso camino ascendente hacia el bosquecillo que tanto mi amigo se empecinaba en que conociese. 

Por lo que me había dicho, este se encontraba a unas cincuenta cuadras de la casa de su abuela. El camino era de ripio, pero bien compactado, y todo el trayecto era en una muy lenta subida. 

Como no teníamos ningún apuro, hacíamos paradas en todos aquellos lados que nos llamaban la atención. El lugar era realmente espectacular, con colores y olores tan diferentes a los que estaba acostumbrado, que despertaron mi imaginación y mi memoria al intentar identificarlos. 

Cerca del mediodía, mi amigo sacó de su mochila unas viandas, y tomamos un ligero refrigerio, mientras aspirábamos el aire fresco, a pesar del calor. Cuando nos dimos cuenta que se nos había ido demasiado la hora. 

Proseguimos el paseo, pero ahora con el paso redoblado. Al rato, nuestro camino se hizo más estrecho, como si fuera una antigua picada. A medida que avanzábamos, notábamos que se hacía más difícil la subida y yo muy fuera de forma, estaba comenzando a jadear. 

A duras penas llegamos a la cima. Desde allí pude observar, a lo lejos, todo aquel hermoso panorama; tuve la sensación que todo aquel esfuerzo había valido la pena. Nos sentamos a contemplar y reponer líquido de una cantimplora, que mi amigo, por fortuna, había traído. Tanto él como yo, dejamos el equipo de tereré, en nuestras casas y como no queríamos pedir ninguno prestado, nos arreglamos con lo que teníamos a mano. 

Desde arriba, toda aquella vista parecía una postal sacada del mismísimo Paraíso. Hablamos de vacas perdidas y bueyes encontrados, por lo que el tiempo pasó casi sin darnos cuenta. De pronto, nos percatamos que había rápidamente oscurecido, y emprendimos entonces el regreso. 

No habíamos andado ni unos cien metros, cuando descubrimos una vieja casucha de madera, totalmente destartalada, que ninguno de los dos recordaba haberla visto en la subida. 

Una gran cuota de curiosidad nos picó e hizo que nos acercáramos, en la medida que nuestro coraje así lo permitiera. Aquella endeble construcción, en medio de la nada, generaba cierto temor. Siempre le tuve aprecio a mi amigo, pero nunca se destacó por ser ni elocuente ni comunicativo. 

Pero sí muy impulsivo, por eso, fue él quien tomó la delantera y sin pensarlo dos veces, espió por la ventana y al no ver a nadie, se dirigió directamente hacia la puerta y sin mediar palabra, la abrió violentamente. Lo seguí atrás, a muy corta distancia, pero sin saber que cuerno aquel haría. 

Una vez dentro y cargando un gran temor encima, pude observar un pequeño ambiente miserable, lleno de polvo y hojas secas que habían entrado por una ventana rota. De pronto, del rincón más obscuro de aquel cuarto, se nos apareció una extraña figura que se mantenía de espalda y a quien le cubría una muy larga y amplia capa negra, con su respectiva capucha. 

Aquel fantasmagórico ser se encontraba flotando en el aire, como a unos quince centímetros del suelo. Mi amigo y yo quedamos totalmente paralizados, sin saber que hacer. Incluso aunque quisiéramos haber gritado, no hubiéramos podido hacerlo. La figura al sentir nuestra presencia fue lentamente dándose vuelta hasta que vimos su macabro rostro. 

Era un cráneo, que en la penumbra, resaltaban sus orbitas vacías ocupadas ahora por dos carbones rojos incandescentes, a modo de ojos. Temblaron violentamente nuestras piernas, como si fueran palitos, aún así quedaron clavadas al piso. Ni siquiera pudimos levantarlas cuando aquel espantoso espectro soltó una espantosa y sonora carcajada macabra, que nos heló la sangre. 

Lo miré rápidamente a mi amigo y noté sus ojos de terror, por lo que supuse que los míos no lucían mucho mejor. Luego buscamos juntos con la vista, la puerta de salida. Y esta se nos hacía muy lejos en la presente situación. 

La extraña figura se nos vino encima, sin dejar un solo segundo de levitar. A medida que se nos acercaba aquella estampa grotesca, comenzó a transformándose en un humanoide, para luego dejar caer su capa y observar toda su desnudez en pleno. 

Luego comentaríamos con mi amigo que era tanto el miedo que no vimos su cara, solo nos llamó la atención su falta de vestimenta, como es lógico. Por solo una fracción de segundos, detuvimos nuestras miradas en su torso y llamativamente nos topamos con que el espectro no tenía ombligo. 

No lo pensamos dos veces, mi amigo me tomo muy fuerte del brazo y prácticamente me empujó hacia fuera de la casucha. Al salir, él dio un portazo tan fuerte que todo el maderamen tembló hasta los cimientos. Si bien a la ida el trayecto no me había parecido tan largo, la precipitada vuelta se hizo demasiado extensa para nuestras piernas totalmente fuera de forma como estaban. 

Entramos a la casa de la abuela de mi amigo, como si fuéramos un torbellino. Con el sudor en la cara y boqueando como pescados, intentamos escondernos dentro de la casa para evitar ser interrogados. Nos mirábamos el uno al otro, aún con cara de miedo y sin creer todavía que lo visto en aquella casa, no había sido una fantasía o una alucinación. 

Esto no era algo para divulgarlo a los cuatro vientos. Ya que seguro que pensarían que éramos unos mentirosos o que deseábamos salir en la tele o simplemente que nos fumamos algo bastante más fuerte que el tabaco. O algo mucho peor: que habíamos perdido el juicio. 

Aquella noche no logramos pegar los ojos, porque estábamos demasiado excitados, por todo lo vivido en aquel atardecer. A ese asunto lo dimos vuelta como si fuera un guante, revisando entre ambos, cada segundo de lo allí sucedido. El único punto que nos resultaba obscuro e intrigante era que, cuando aquella extraña figura se nos acercó furiosa, totalmente desnuda, es que no le divisamos en ningún momento su ombligo. 

Según había leído, en algún lado, los demonios no tenían ombligo, tal el caso de Adán y Eva, pero no solo por haber nacidos sin padres, si no como un recordatorio de la serpiente que los indujo a pecar. 

Los demonios tampoco los lucían, por ser ellos quienes tentaban a los humanos hacia la maldad y las tinieblas. Todo lo que habíamos visto, nos perturbó de tal manera que aquel hecho cambió radicalmente nuestra manera de pensar.

Dejamos entonces de movernos dentro de estructuras rígidas, ya que aprendimos, por lo sucedido, a mantener la mente totalmente abierta. Cada uno de nosotros terminó su carrera universitaria, sin embargo nunca la ejercimos. Habíamos cumplido con nuestros padres, ahora emprenderíamos nuestro propio camino.

Actualmente nos dedicamos a perseguir demonios por todo el mundo y cuando es posible, darles caza. Un trabajo realmente excitante pero demasiado peligroso si uno se descuida. Siempre ellos están ahí, al acecho, esperándote donde menos lo esperes y agazapados aguantando saltarte literalmente al cuello y llevarte al más profundo de los abismos.

lunes, 15 de febrero de 2016

Entre Cupido y San Valentin

Por Salvatore Brienza

Hasta ayer domingo 14 de febrero, no me decidía si escribir sobre el Dia de los enamorados o la del “zoquetismo ilustrado” que inaugura el 2016.
Como no está en mi interés profundizar “temas complicados para la mente humana”, decidí dedicar algunas líneas al Día de los Enamorados que se “festeja, recuerda e impone” el 14 de febrero.
En primer lugar, dicen que se recuerda, festeja o rememora, la increíble habilidad de San Valentín para “unir a las personas”. Era una especie de “payesero mbarete porã”. Lo que en definitiva, debería llevar a todos los fieles devotos de dicho santo a acudir masivamente a misa, rezar algún rosario o por lo menos prenderle alguna vela.
Cupido y Psique, óleo de François Pascal Simon, Barón Gérard, 1798.

San Valentín
Sin embargo, supongo yo, que el dichoso santo, no une parejas homosexuales que también habrán festejado el “Día de los Enamorados”, porque riñe contra los principios morales del cristianismo católico apostólico y romano y es, como diría un amigo, “contra-natura”. Además, San Valentín no es como Cupido, que se pasa lanzando flechas de aquí para allá a diestra y siniestra, con el fin de unir con cuanto “jaryí maleta” uno se encuentre. San Valentin elige “al amor de mi vida”.
Ahora bien, ¿Quién nos obliga a festejar el día de los enamorados?
Y esto me lleva a lo dicho por unas amigas, recordando su época más juvenil y llena de ilusiones, y soltó la siguiente frase,: “Que vyra que era…, me encantaban los peluches que me regalaban” o esta otra frase, que lanzó otra de las presentes “En vez de regalarnos alguna bombachita mba’e, que me iba a ser más útil”.
Hoy, ambas mujeres trabajadoras y dedicadas a sus respectivas familias, a días nomás del inicio de las actividades escolares, no ven el “día de los enamorados” como en otros tiempos.
Sin embargo, para muchas es el “gran día de la expresión del amor”. Porque si no regalás aunque sean un “conejo de peluche” te convertís en el insensible ogro de los cuentos de Hada, en el villano más terrible de las películas, en el “kukulele” y probablemente, toda la semana posterior o meses quizás -las mujeres tienen muy buena memoria para la venganza- te van a odiar por ello.
Sigo pensando, en que comer un asadito, disfrutando del griterío de los hijos, amigos y vecinos, soportando el calor típico del Paraguay  es la mejor forma de compartir un día con la persona con quien hemos decidido compartir un espacio de nuestras vidas. Al final, y aquí vienen una gran frase filosófica…,“la vida sólo se vive una vez”.
Regalar cosas, gastar “lo que uno no tiene” para demostrar amor, es “la imposición del marketing comercial” y la fuerza de la “presión social”
Esta mañana, viniendo al trabajo con un amigo, nos pusimos a repasar las “imposiciones comerciales del año” y aquí va el breve listado. (Si tienen otros, pueden ir sumando a este posteo).
  • ·         Enero- Dia de Reyes (Regalo a los niños)
  • ·         Febrero- Dia de los Enamorados (Regalo a las parejas, novias/os, chico´i o novillo)
  • ·         Marzo-Pascua de Semana Santa (Regalo entre padrinos y ahijados)
  • ·         Abril – Dia del Maestro
  • ·         Mayo – Dia de la Madre
  • ·         Junio – Dia del Padre
  • ·         Julio – Dia de la Amistad
  • ·         Agosto -  Dia del Niño
  • ·         Setiembre – Dia de la Juventud
  • ·         Octubre – Hallowen (Importado como los otros, pero ya definido en el calendario)
  • ·         Noviembre – Dia de los difuntos (Hacer chipa, regalar dulces, etc.)
  • ·         Diciembre – Navidad (Más regalos)
Es para reflexionar en serio, todo lo que debemos de gastar por “imposición social y comercial”. Y aquí no están los cumpleaños, casamientos, aniversarios y un largo etcétera de actividades que implican más gastos.
Bueno, como hace mucho no escribía, decidí entrar “livianito nomás”. Todavía no me estoy acostumbrando a los “nuevos tiempos”…, muchas cosas han cambiado en mi vida desde diciembre a esta parte y como siempre digo, a pesar de todo, la vida va continuar y lo que debamos resolver siempre estará ahí…, para ser enfrentado y solucionado.
Y parafraseando a los spots de cierre de los canales de aire de antaño decimos que hemos vuelto con “la convicción del deber cumplido y la esperanza de un pronto retorno a las pantallas”.

Feliz dia de los enamorados a todos

lunes, 30 de noviembre de 2015

Leonardo era un mejor ser humano

Por Salvatore Brienza

“El hombre es él y las circunstancias que lo rodean” dice el gran pensador español José Ortega y Gasset en aquella frase que sintetiza que cada persona actúa de manera consciente –o inconsciente- de acuerdo a esos factores que hacen de sí mismo, objeto de acción, reacción o inacción.
Son las circunstancias las que hacen que interactuémos, o no, entre los seres humanos, Al articular cualquier acción, sea ésta desde la simple palabra, el grito o la canción, pasando por distintas formas de expresión, es que los seres humanos logramos hacer llegar nuestro mensaje a la sociedad que nos rodea, nos incluye y al mismo tiempo, nos identifica, para catalogarnos de tal o cual manera.
No pretendo enredarles con palabras, sino simplemente, recordarles que cada uno de nosotros actúa por influencia de fuerzas que accionan, a favor o en contra, de acuerdo a intereses oscuros o claros, religiosos o irreligiosos, políticos o apolíticos (que es una forma política de actuar) y muchos otros conceptos duales y confrontados que repercuten en nuestro ser individual.
En el 2008, cuando “como revoltosos estudiantes” pedíamos la “destitución del decano anterior”, recuerdo a una profesora muy querida, y a quien volví a ver luego de muchos años -y que fue una de las “primeras víctimas” del “naciente decanato de Doña Blanca”- me había dicho “Cuiden la Facultad de Filosofía, es una buena facultad, solo que hay personas que no merecen ser sus directivos”.
En aquel momento, me quedé impresionado por esas palabras, pero consideré que también estaba entre los que defendían una posición confrontada a la nuestra. Por lo tanto, tampoco me preocupe en analizar el mensaje.
Como se dice, “en el fragor de las batallas, creía en nuestros ideales”. Y los sigo creyendo.
Pero debo hacer una salvedad, hoy me doy cuenta que el Ex Decano era, y es una mejor persona que la actual Decana. 
Esto lo digo, teniendo en cuenta este hecho. En aquella oportunidad, los encadenados eran apenas dos o tres, que lo hicieron de manera bien simbólica y teatral.
Sin embargo, hoy con más de 17 estudiantes imputados por "docentes y funcionarios  indecentes", encadenados, maltratados y abandonados por todas las autoridades de la Universidad Nacional del
Este, la autoridad máxima de la Facultad de Filosofía no tiene “ni espíritu cristiano, ni vocación de maestra sensible y mucho menos compasión humana” para dar un paso al costado.
Este hecho, y la impunidad con que actúan, (colaborando con la imputación a los alumnos, amedrentando, violentando y por último, castigando con la fuerza de la ley, que es manipulada por ellos) sólo deja entrever que la misma forma parte de alguna “cosca[i] mafiosa muy fuerte” que los protege a todos aquellos que han sido denunciados por los estudiantes y que “no les importa quien está frente a ellos, porque deben seguir con el privilegio de “utilizar a diestra y siniestra los fondos públicos” para “mantener a sus parientes y amigos” quienes “fagocitan el presupuesto de la Facultad de Filosofía” repartiéndose cargos, rubros y salarios todo esto en detrimento de la calidad educativa.
Y para finalizar, sólo me queda decir…, el prof. Leonardo, merece todo mi respeto. Era y es un mejor ser humano.
Por otro lado, mi querida profesora tenía razón, hay personas que no merecían ser nuestras autoridades. 

Es una pena.


[i] Cosca: la palabra cosca (plural cosche en italiano y coschi en siciliano) es una palabra siciliana que se refiere a todo tipo de planta-tales como alcaucil o el cardo- cuyas hojas apretadas y pinchudas simbolizan las estrechas relaciones entre los miembros de la Mafia. Se usa con frecuencia como sinónimo de clan o familia mafiosa. (Fuente: Wikipedia)