Frases de Periodismo

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El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las amantes advertidas y al Gobierno inquieto" Frase de Francisco Umbral

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lunes, 19 de febrero de 2018

DANIEL MUJICA-CANDIDATO A DIPUTADO

Y LA FIESTA CONTINÚA...,

Por Titus Benítez
Hace más tres meses que un medio de prensa publicó varios audios donde se comprobaba lo que siempre supimos. La justicia está podrida porque se maneja al antojo de un grupo de políticos que usan sus fueros a beneficio propio.
¿Cuáles son los resultados hoy? Un senador “echado” del parlamento, otro senador que renunció, un secretario con libertad condicional y un diputado a quien se le retiró los fueros.  Nada más.
¿Esto es  mucho? Para quienes nunca tuvimos justicia, sí. Nunca un senador fue rajado de esta forma. Una humillación pública y más aún para quien se creía amo y señor del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.  Nunca se vio tan embretado un senador, quien tuvo que pedir clemencia para que se acepte su renuncia. Y se fueron, el problema es que pueden volver.
Por el momento, solo un ex secretario, que al parecer tenía más poder que toda la Corte Suprema de Justicia, esta guardando prisión domiciliaria. Da la impresión que sólo él pagará el plato roto.
Volviendo a la pregunta de si esto representa mucho. No. En definitiva no. Es evidente que sólo se busca calmar las aguas hasta que surja otro escándalo o los medios se concentren en otros temas y así puedan respirar.
¿Esto ocasionará cambios reales y profundos? No. Nunca. Tanto González Daher, como Oviedo Matto o Fernández Lippman son meros “fusibles” de una estructura corrupta gigantesca que se ha instalado en el país.  Ni con la salida de dos políticos del senado, ni la condena a un secretario  harán que cambie toda la justicia en este país.  A leguas se nota que la fiscalía no hará nada. Al contrario, es probable que muchos sean los protegidos, como siempre hemos sospechado. 
Señores, la fiesta continúa y continuará. Disculpen que sea tan pesimista, pero no existe viso alguno que esto cambie como esperamos.  No hace falta que discutamos que los partidos políticos pondrán en riesgo las elecciones del 22 de abril sin importar las consecuencias. Simple. No quieren cambios. Quieren ganar y nada más.
Y la fiesta continuará porque es probable que los políticos a quienes descubrimos traficando influencias sean nuevamente “honorables senadores de la Nación”. Sí señor. Así como usted leyó.  Tendrán un salario de primer mundo, una camioneta del año, combustible para recorrer cinco veces el país al mes,  guarda espaldas a discreción, seguro privado de primer nivel, fueros como corresponde porque es un  honorable congresista, sacrificado y servicia. Trabajará una o dos veces por semana. Tendrá tres meses de vacaciones. Y lo más probable, continuará traficando influencias.
Ah… y casi olvidaba. Todo a costa de nuestros impuestos, amable lector. Sí, a nosotros  que casi no nos alcanza el sueldo. Que no nos perdonan ni un centavo cuando cobran impuestos. Que tenemos que formar interminables filas cuando estamos enfermos.
Y la fiesta continúa porque tenemos aún en el país a ciudadanos que votan, pero no eligen. O directamente ni participan en una contienda electoral.
La fiesta en definitiva continuará señores. Si no hacemos nada el 22 de abril o no expresamos como ciudadanía nuestros descontentos.  Así que dudo mucho que estén muy preocupados los que usan el estado como su cosa privada. Pensemos. Analicemos. Discutamos. Actuemos. Caso contrario, será una mera anécdota más, de las tantas que ya tenemos.

lunes, 5 de febrero de 2018

PATER ANTONIUS, MAGISTER IRATUS.

Por Tito Benitez
Adiós Antonio. Llegó la hora de partir. Aunque no esperábamos que te fueras tan temprano y, más aún, sin que te despidieras.
Te vas, Antonio.  Y los recuerdos llegan. Llegan, permanecen y sacuden. No es fácil recibir una noticia así: “Murió nuestro querido Beta”, esas palabras y tu imagen con una especie de cruz de hilo, y tu rostro siempre sonriente.
Recuerdo cuando llegué recién a tus clases…, estabas enojado. Nos mandaste a todos, literalmente, al carajo. Decías que no entendías por qué queríamos estudiar filosofía, si ante la mínima pregunta para el debate, nos quedábamos callados. Tampoco entendías nuestra resistencia total a las lecturas.
Decías que nuestra expresión no se hacía entender. O si estábamos o no de acuerdo. O si entendíamos o no. O si queríamos aportar con ideas o no. Sólo nos quedábamos mirándote atónitos.
Para resumir tu incomprensión usabas la frase “ustedes son los alumnos kururu pórte”. “Ustedes son como los sapos, ante diversas propuestas o circunstancias tienen la misma expresión facial. Miran. Sólo miran. Así nadie les entiende. Dejen de ser abúlicos”.

Después del gran jeja´o  te reías como si fuera nada. Y apuntabas a un sapo enorme verde que tenías sobre el escritorio de la sala. Ahí están ustedes- decías riéndote.  Esa imagen lo tenemos muchos: El pa´i  que siempre sonreía.
Por otro lado, el pa´i que siempre sonreía era también un tirano. En un mal latín algunos decíamos “Pater Antonius, magister iratus”.
Tu cara adusta y posterior plagueo era señal que estabas tomando decisiones drásticas. Y tan drásticas eran tus decisiones que nos obligó a leer libros y libros. Casi morimos. No había excusas. Teníamos que leer y presentar un reporte semanal de nuestras lecturas.
Leías cada reporte y nos devolvías ensangrentado, con correcciones. Ahora nuestro problema era que no sabíamos escribir. Trágica era nuestra vida en tus manos. Tan trágica, que llegamos a tener clases de lunes a sábados  y muchas veces rendíamos los domingos.  Hasta ahora me pregunto cómo sobrevivimos.
Recuerdo que ante aquella extrema presión te presentamos nuestras críticas a modo de sugerencia. Tu respuesta fue: “déjenle a sus maridos, esposos y a sus perros en sus casas. Si tienen hijos pequeños tráiganlo aquí y que duerma mientras damos clases. No hay excusas para quien quiera estudiar”. Fue una respuesta fría y tirana. Quedamos atónitos.
Esa tiranía tenía un objetivo. Fueron los años que más leímos.
Con el Pa´i y muchos otros profesores conocimos a Tólstoi, Dostoievski, Kundera, Casaccia, Roa Bastos, Nietzsche, Nanda, Vattimo, Kant, Hegel, Maquiavelo, Heideggerd, Gadamer, San Agustín, Platón, Marcuse, Foucault, Eco y muchos otros. No fue fácil. Teníamos que leer, entender, escribir y explicar en clases. Fueron duros esos años.
Miro atrás y veo que fueron los años que más leí. Cualquier lugar era bueno para disparar nuestra mente hacia la filosofía. En el baño, en el omnibus, en la parada, de noche, de madrugada, sábados, domingos, feriados y semana santa. Como solemos decir en nuestro jopara “orengo roleemínte”.
Sigo mirando atrás, y ahora  que estoy terminando mi segunda carrera en una universidad pública,  me llama la atención lo siguiente: cada vez que debo teorizar  una idea o explicar el pensamiento de un autor, recurro a los tiempos que estudiaba filosofía.  Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿Tanto me ha marcado aquella etapa o ahora no estoy aprendiendo nada?
Recuerdo que en una oportunidad,  llegaste con dos fajos de hojas. Entregaste a cada uno de los presentes una hoja de cada fajo. Uno de una fecha antigua y otra más actual. Eran nuestros reportes de lecturas.
Sin palabras. Quedamos pasmados. El primero tenía cientos de errores ortográficos, con problemas de concordancia, no cerraban las ideas, la introducción iba por un lado y conclusión por otra. Ideas descabelladas. Desastre total. Nadie entendía nada.
Releímos detalladamente y nos preguntábamos si fuimos nosotros quienes escribimos esos mamotretos. Aquella noche aprendimos  que habíamos avanzado. Valió  la pena leer cada libro, corregir cada párrafo, interminables plagueos.
Mirábamos nuestros últimos escritos. Ya tenían ideas más claras, más coherentes, con contenido. Ya no tenían tantos errores ortográficos y de concordancia. Estábamos muy orgullosos de nuestros trabajos.
Pero fiel a tu estilo, aquella noche tomaste otra decisión drástica. Desde aquel día querías que leyéramos un libro por semana. Querías reportes de libros, no de fragmentos. Con citas de  los autores y que al final demos nuestra propia conclusión.  
Nuestra alegría se fue por el piso. Dijiste que habíamos avanzado, pero que era muy poco aún. Debíamos poner mayor empeño en las lecturas y querías escritos serios. Que teníamos grandes fallas y eso lo debíamos superar ese año.
Fue muy chocante. Tomamos cada uno un libro, anotabas y decías que esperaba los escritos la siguiente semana.
Pero había un problema, pensábamos que seguirías con la misma línea de corrección y que podíamos elegir a cualquier autor. Un libro de fácil comprensión. No. Dijiste que sólo teníamos  podíamos elegir esos libros que estaban sobre la mesa.
Dentro mi absoluta inocencia y  total estupidez elegí un libro sobre filosofía de la religión de Gómez Caffarena. Fue una decisión catastrófica. Leí lo que pude. No llegué a leer el libro entero. Entregué el informe. Y esperé la devolución de los trabajos.
Los resultados fueron fatales. Estabas con un humor de perros. Al parecer, ni siquiera te aguantabas a ti mismo. La devolución fue de las peores. Nadie se salvó de tu ira. Dijiste que esperabas más. Que “no podía ser que estemos terminando la carrera y que aún escribamos de esa forma.”  En voz alta dijiste las notas en una escala de 1 al 5: fulano, 2, sultano, 3, mengano, 5. Felicidades mengano. Tito, 2. Y así sucesivamente.
Me tranquilicé. Asumí que fue porque no leí todo el libro. Pero el baldazo de agua fría  vino cuando me devolviste el reporte y leí tu comentario al final del texto: “Dejá de copiar y pegar”.
Aquella noche, heriste mi orgullo en lo más profundo de mi ser. Me quedé en silencio toda la jornada. Ni una palabra durante las tres o cuatro  horas siguientes.
Agradecí que no me hayas preguntado nada. Porque si me provocabas, una silla volaría por tu cabeza de profesor. Fue imposible aquella noche esconder mi enojo. Para mí, fue una tremenda injusticia.
Hasta ahora sostengo que fue una gran injusticia. Todos sabíamos quién era el compañero que bajaba de internet y lo presentaba como si fuera suyo. Y justamente ese compañero tuvo la nota máxima y las felicitaciones aquella noche. Aquello fue un golpe duro. Ninguno de los presentes aceptamos tal situación, claro, a excepción del beneficiado. Pero no dijimos nada, como siempre.
Pasaron unos días, pienso que te diste cuenta de mi enojo y pediste por intermedio de un compañero a que me presente a tu oficina.
Fui, con cara de pocos amigos. Pensaba echar tu oficina. Esperaba que me provoques para decirte todo lo que pensaba. Esa noche me ibas a conocer, pa´i. Estaba muy dolido.
Me recibiste sonriendo, yo no te miraba. Pediste que me sentara y esa noche me abriste la mente. Me dejaste perplejo. 
Palabras más, palabras menos, me dijiste algo como esto: “Le puse un cinco a mengano porque es lo que él quiere. Sólo le importan sus notas. Quiere ver un cinco. Ese es su objetivo. Él está feliz con tener la máxima calificación. Es un motivo de orgullo para él. Y le respetamos. Ahora, a vos no te importa un cinco. A vos, te importa aprender. Y vos podes mucho más que él. Yo sé que puedo apretar más contigo. Con él, no.
Si te di esa calificación con esos comentarios, es porque espero mucho más y yo sé que vos podés. Si querés aprender, tenés que dejar que te corrijan.”
No dije absolutamente nada de lo que tenía planeado. Sólo recuerdo haber respondido con: Bueno. Bueno. Y bueno. Me quedé totalmente desencajado. Aquella noche, aprendí.
El ayer, siempre es hoy, con este recuerdo.
Habían pasado quizás entre cinco a siete años. Eran mis últimos años en el instituto. Asumo que gran parte de lo que hoy soy es gracias a muchas personas que me ayudaron. Uno de ellos eres tú, padre Antonio Betancor.
Fuiste un gran tirano. Pero tu tiranía tenía un sentido. A pesar de tus errores, sabías dónde apuntabas. Eras un gran soñador, crítico inmisericorde, lector compulsivo, trabajador incansable, una gran persona.  
De tí recibí muchos palos. Despiadados como vos, pocos, pero muy pocos. Pero tus palos me abrieron los ojos. Un tipo que pisaba tierra y con sus ataques furibundos que nos invitaba a hacer lo mismo.
Si hoy muchos me tienen que aguantar por mis ideas y críticas, es porque considero que se puede lograr.
Si me conocen, es porque soy una persona ácida en los comentarios, chocante con algunas personas, irónico hasta más no poder, lector compulsivo o un eterno soñador de que este país podemos transformar haciendo mejor las cosas. Pues bien, uno de los culpables que yo sea así es un jesuita y acaba de morir.
Fueron pocos años que compartí como alumno contigo, padre Antonio Betancor y otros jesuitas. Pero esos años bastaron.
El aquí y el ahora,  me hace dar cuenta que aprendí muchas cosas contigo. Eso es innegable.  Quizás no lo he aprovechado como debía, como por ejemplo, aprender a escribir. Siempre fue mi gran cruz.
Hoy te vas Antonio sin que pudiéramos darnos una oportunidad de reencuentro y darte las gracias. Quiero creer que te gusta escabullirte en el silencio. Por eso te fuiste de esta forma, sin ruido y sin la parafernalia que tanto odiabas.
Descanso eterno para vos Antonio Betancor.
Tu alumno kururu pórte.



viernes, 12 de enero de 2018

OTRA MARCA EN LA AGENDA

Por Salvatore Brienza
En este momento de dolor, todo el pueblo paraguayo busca al culpable.
Algunos lo encuentran en el gobierno de Horacio Cartes, otros en el de Fernando Lugo y aquellos otros al Ejército Paraguayo y la FTC.
Lo cierto es que nadie desea la muerte de otro ser humano. Toda la sociedad tiene la necesidad de expresar su dolor, rabia e impotencia ante esta situación.
La muerte del ciudadano Abraham Fehr, hace que duela el país. Así como duelen las persecuciones a campesinos, indígenas y gente humilde que, no sabiendo cómo defenderse, se resiste con las pocas armas que tienen.
La sociedad en general no piensa de manera uniforme. Siempre hay alguien pensando diferente y eso hace que podamos convivir y progresar.
En diferentes grupos y redes sociales, se escucha el reclamo a la labor de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).
Debemos de recordar que luego de la llegada al poder del Presidente Horacio Cartes, se ha dado a las FTC mayor recurso en términos económicos y de equipamientos del que venía teniendo hasta el momento.
Está presupuestada para el 2018 la suma de casi 80 mil millones de guaraníes, que viene a ser unos 14 millones de dólares.

Todo aquel que conoce, mínimamente, el accionar de los grupos guerrilleros, sean estos las FARC, el ELN u otros, sabe que no combaten de la manera tradicional. El sentido de la guerra de guerrilla es dar “golpes estratégicos, psicológicos, políticos y por sobre todo, establecer el terror” en primer lugar a la sociedad, que termina siendo su cómplice por miedo; en segundo a las fuerzas del estado, que no pueden enfrentarlas como lo haría un ejército regular y en tercer lugar, a la opinión pública que termina odiando a ambos, porque no encuentra garantías de seguridad. De esta manera logran socavar el espíritu de la sociedad en su conjunto que ya no confía en sus instituciones.
Cuando vemos la vulnerabilidad a la que es sometida la sociedad por grupos criminales (Recordemos la toma de Ciudad del Este por el Primer Comando Capital) afloran los recuerdos de “lideres mesiánicos” y el conjunto social exige mano dura a las autoridades en contra de los delincuentes, exigiendo la muerte de los mismos.
De la misma manera, debemos de entender que los militares  y policías, que cumplen servicio en la FTC también son padres e hijos de familias paraguayas que también están arriesgando sus vidas para combatir este flagelo.
Lo que no me explico, es como nadie, ni siquiera el Comando de Estado Mayor ha evaluado y propuesto un Plan de Combate al EPP, sin que tengan que terminar siendo denunciados por violación a los Derechos Humanos.
Es bien sabido que la zona de influencia del EPP, es una de las más pobres del país en términos sociales y a la vez, la de mayor cantidad de riqueza en bosques y recursos naturales, lo que hace apetecible la ocupación de dicha zona por inversores extranjeros, quienes también son foco de los ataques del EPP.
No podemos dejar de mencionar que en la zona de San Pedro y Concepción es el lugar donde años atrás, se realizaron operativos conjuntos de entrenamiento de Fuerzas militares extranjeras y el Ejercito Paraguayo.
En conclusión, el flagelo del EPP, no se combate con un ejército regular. Hay toda una estrategia que deben de llevar adelante los de las FTC para combatir y parte, principalmente, de  un amplio trabajo de inteligencia.
Este trabajo debe de ser lo suficientemente efectivo, como para evitar las violaciones de derechos humanos y la violencia a sectores de escasos recursos.
Esperemos que este momento que pasa la República, a meses de las Elecciones Generales Presidenciales, no sea la constante en términos de violencia.
Alguna solución debe de haber. Lo importante es no perder las esperanzas.


lunes, 1 de enero de 2018

EL 2018…, SERÁ COLORADO?

Por Salvatore Brienza 
(Desde el Manorá de Augusto Roa Bastos)

Un año de elecciones generales para Presidente de la Republica.
Los candidatos a Presidente de la Republica son por la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) Mario Abdo Benítez (h)/Hugo Velázquez y por  GANAR (Gran Alianza Nacional Renovadora) Efraín Alegre (PLRA)/Leonardo Rubín (Frente Guazú).
Sin embargo, la posibilidad de repetir los resultados de las elecciones del 2008, es imposible.
A pesar de la excesiva confianza que demuestran los opositores, hay una sensación de que la victoria será del colorado. El contexto político no es el mismo y los candidatos no tienen el mismo perfil.
ANTES DE AYER
En el 2008, por la ANR estaba como candidata a presidenta la  senadora Blanca Ovelar y como Vice Carlos María Santacruz apoyados ambos por el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos. Salían de unas internas partidarias, donde el “abrazo republicano” estaba en duda, desde la promulgación de resultados, que en todo momento se decía era fruto de un fraude electoral.
En el otro sector, estaba la Alianza Patriotica para el Cambio (APC) con el ex obispo Fernando Lugo cuya trayectoria, hasta ese momento, era intachable y digno de imitar, gracias a su participación y discurso social en la gran marcha contra la reelección presidencial y lo acompañaba “el flemático y anodino” Federico Franco, del PLRA,  cuyo soporte partidario en estructura y afiliados garantizaba una victoria.
Desde la oficialización de ambas candidaturas, se hablaba de la “posible derrota” del partido Colorado. Y así ocurrió.
Una carga extra
En filas coloradas, se hablaba de la megalomanía del presidente Nicanor Duarte Frutos, quien no sólo violó la Constitución Nacional al candidatarse como presidente de la ANR, estando en el ejercicio de la Presidencia de la Republica sino que, habiendo sido Luis Castiglioni su Vicepresidente y “posible sucesor” impone la candidatura de la entonces Ministra de Educación, Blanca Ovelar. Esto llevó al partido Colorado a unas internas muy polarizadas que dejaron secuelas en filas perdedoras.
AYER
En las últimas Elecciones Internas Simultaneas de Partidos, Movimientos y Concertaciones políticas, realizadas el 17 de diciembre del 2017 el centro de las coberturas a nivel de Medios de Comunicación se realizaron sobre las internas de la ANR y el PLRA.
Las internas de la ANR, con la victoria del movimiento Colorado Añetete (Benitez/Velazquez) sobre el movimiento Honor Colorado (Peña/Gneiting) trae alivio en carpas republicanas.
Ambas candidaturas venían con un objetivo común, la permanencia del poder en manos de la Asociación Nacional Republicana.
Pero así como en el 2008, las realidades son diferentes en los candidatos de la ANR. 
Por un lado Santiago Peña, ex Ministro de Hacienda del actual Gobierno de Horacio Cartes, afiliado al Partido Liberal, que viendo apeligrar su situación laboral termina afiliándose al partido colorado, horas antes de la Convención de Octubre del 2016 y posteriormente, impuesto como candidato del oficialismo colorado por el propio Presidente de la Republica. Este hecho, confirmaba los rumores de que el presidente Horacio Cartes manejaba una agenda propia, fuera de lo institucional de la ANR y estaba usando el partido como un apéndice de sus negocios particulares, manejados por sus gerentes, dejando de lado las “antiguas y viejas prácticas prebendarias del partido”. Esto, incluso, dando una apariencia de espíritu renovador y moderno.
Por otro lado, el candidato opositor al oficialismo, Mario Abdo Benitez, hijo del ex secretario privado de Alfredo Stroessner, cuya dictadura marco a sangre y fuego la república, se proclamaba el candidato de la dirigencia colorada autentica (Añetete, en guaraní) con un discurso que reafirmaba volver a las raíces históricas del partido dándole la oportunidad a los antiguos liderazgos tradicionales del coloradismo.
HOY
Las cartas ya están sobre la mesa.
Por el lado republicano, Mario Abdo Benítez (h) se juega el futuro de la ANR en el poder. Con un discurso más institucional, no alejado del tradicional pedido de que los colorados voten a los colorados, pero enfatizando que no habrá chances para la impunidad a los que perjudican a imagen del partido. Su acercamiento al líder del movimiento Honor Colorado, el presidente Horacio Cartes y cabeza de la lista de senadores por la ANR y el posterior “abrazo republicano, lo deja posicionado como posible ganador de las generales del 2018.
Sin embargo, este último acto, hace presagiar la “fuga inminente de votos” e incluso la abstención de muchos electores colorados que “no ven como buen augurio el acercamiento al grupo de Horacio Cartes”.  Los actos de corrupción de los anteriores gobiernos colorados, las prebendas, y la sombra de la dictadura son la pesada carga que se ciñen en todo momento sobre el candidato de Añetete.
Por otro lado, la alianza GANAR con su candidato Efraín Alegre (PLRA) y su candidato a vice presidente Leo Rubín, buscan aglutinar a todos los sectores de izquierda y afines a un cambio de en el modelo de gobierno.
Sin embargo, Efraín no logra unir a los liberales bajo la bandera azul, porque sectores importantes de liberalismo siguen coqueteando con el presidente Horacio Cartes (ANR) con quienes tienen afinidades políticas, económicas e incluso afectivas.
En la izquierda paraguaya, que “teóricamente” lidera el Frente Guazu, hoy resulta ser “un espacio político más mediático que participativo” y los innumerables conglomerados personales de izquierda no son más que focos de discusión “anti colorado”, “anti imperialista” e incluso “anti liberal” para luego terminar diluidos en el escenario político relamiéndose las ganas de “volver al poder como en el 2008”.
MAÑANA
El primer cuatrimestre del 2018, será al 100% electoral. Fuera de la ANR y GANAR, distintos sectores políticos y ciudadanos pugnarán espacios en Gobernaciones, Senadores, Diputados y Concejalías Departamentales.
La ciudadanía en general, si no se preocupa en elegir, quedará rezagada al plano de la acción de presentarse en el día de las elecciones a votar por “el mal menor”.
El ciudadano de a pie tiene la percepción de que nada va cambiar. Que todo esto no es más que la pugna de poder entre facciones del mismo cuerpo político, incluida la izquierda paraguaya, y que todo volverá a la normalidad luego del 22 de abril del 2018.

Esperamos que haya un nuevo despertar ciudadano. No para ir a votar, sino para ejercer acciones concretas para cambiar definitivamente el rumbo del país.