Frases de Periodismo

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El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las amantes advertidas y al Gobierno inquieto" Frase de Francisco Umbral

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domingo, 5 de abril de 2020

Todo por un murciélago

Por Salvatore Brienza
El Paraguay va sumando contagiados por el COVID-19. Una lucha que inició los primeros días de marzo y que ya van casi 30 días de cuarentena nacional.
Es cierto que el equipo del Ministerio de Salud Pública se impuso ante los asesores Internacionales de la OPS y OMS para imponer la cuarentena, cuando todavía no había, aparentemente, circulación comunitaria y es el motivo por el cuál todos estamos manteniendo el distanciamiento social, como "una" de las medidas de mitigación para el contagio de la enfermedad.
Sin embargo, el Ejecutivo, desde el Ministerio de Hacienda, la Secretaria de Emergencia Nacional o los Senadores, Diputados, los Gobernadores e Intendentes, salvo algunos, aún no logran dar tranquilidad a la población distribuyendo los kits de alimentos o el aporte de 500 mil guaraníes para los paraguayos de escasos recursos.
Hoy sumamos más de 113 casos confirmados, con 8 internados y tan solo 5 fallecidos.
Frente a otros países, nuestros números son esperanzadores.
Sin embargo, el comportamiento de un sector de la ciudadanía, sigue dando de qué hablar.
Hay personas que no son conscientes de la gravedad de esta pandemia y minimiza diciendo que es "apenas" un 2% ó 3%" de la población la que se verá afectada por la enfermedad y que necesitará camas de terapia intensiva para curar a la población.
La perspectiva, según los miembros del Ministerio de Salud, es que la pandemia llegue a sus extremos en la segunda quincena de abril.
Para ello, y pensando en los escenarios posibles, ya vienen preparando incluso las bolsas mortuorias o el horno pirolítico de la SENAD para cremar los cuerpos.
Es por estas cosas, y otras más, que unos ponemos atención en lo que dicen los del MSPyBS y no en los rumores de las redes sociales.
Entramos en la Semana Santa, esperando que esto no se dispare a los niveles de catástrofe de algunos países de la región, que detectaron sus primeros casos y no hicieron nada para mitigar el daño poblacional y de salud pública.
La conciencia ciudadana es importante para vencer al COVID-19.
El aislamiento social es necesario y lo más importante, es clave que no interactuemos en las calles o lugares donde haya aglomeración de personas.
Cuidémonos entre todos.
"Unidos venceremos al COVID-19"


viernes, 27 de marzo de 2020

COVID-19, no todo acaba aquí.

Por Salvatore Brienza
Nadie entiende lo que está sucediendo en el gobierno central.
Pero, evidentemente, hay un sector que no está interesado en seguir las recomendaciones de los expertos en Salud.
Para el empresario paraguayo, la muerte de un obrero, empleado o colaborador es insignificante, pensando en las pérdidas que acarrea para su negocio la paralización de la economía.
"Marx distingue en toda mercancía su valor de uso de su valor de cambio. El valor de uso es el valor que un objeto tiene para satisfacer una necesidad. ... La fuerza de trabajo tiene un valor de cambio (el sueldo que recibe el trabajador) y un valor de uso (su valor para producir otras mercancías)"
Una persona, como dice Marx, tiene un valor de uso y es el valor que ese empleado posee, en tiempo, conocimiento, habilidad o simplemente, mano de obra, para generar ganancias al empleador.
Un obrero muerto, es una pérdida de mano de obra. Pero, para el empresario, es una oportunidad para "cambiar" al personal y adquirir nuevas "piezas" en el engranaje de explotación.
La enfermedad,  no es motivo para ausentarse del trabajo.
Y, aparentemente, tampoco una Pandemia.
Las medidas tomadas por los doctores Julio Mazzoleni, Guillermo Sequera y Juan Carlos Portillo para evitar la propagación del Covid-19 están dando sus frutos.
La población ha acatado las decisiones ministeriales como si estuvieramos en una guerra. En el fondo, estamos en Guerra contra un enemigo brutal, la ambición desmedida del empresariado. Salvo raras excepciones.
Las ganancias que ellos tienen haciendo negocios con el estado es incalculable. Hace unos días, se dispararon los precios de los tomates, cebollas y otros productos que el Paraguay ya no produce en la cantidad suficiente para abastecer y autosustentar el mercado interno. Porqué? Porque el empresario, prefiere comprar del extranjero todo, y dejar de lado la producción nacional.
Me temo que las últimas decisiones tomadas por el Gobierno Central han sido impulsadas por sectores productivos que solo prefieren el lucro antes que la salud de la población.
Dejemos de ser hipócritas.
Los empresarios tienen miedo que el Estado les quite los privilegios que ellos tienen, y que consiste, en poner a políticos en el gobierno y poder manejar a su antojo la economía.
Cuando la población empezó a entender que el estado puede funcionar con menos cantidad de empleados, con 20% menos de los salarios de los funcionarios públicos, o con la posibilidad de reducir la cantidad de senadores y diputados, dieron el grito al cielo y se liberaron las restricciones de aislamiento social, cierre de frontera y por sobre todo "aplanar la curva".
Ahora que se concedieron las licencias para hacer análisis de COVID-19 en laboratorios privados, levantan las medidas restrictivas. Hay que producir demanda en el mercado de los test laboratoriales.
Veremos qué pasa. Esperemos no llegar a los niveles de desesperación de Italia, España o Estados Unidos.

miércoles, 18 de marzo de 2020

TENEMOS UNA SOLA OPORTUNIDAD

Por Salvatore Brienza
En estos tiempos de cuarentena y toque de queda, está saliendo la filosofía de muchas personas para pensar la realidad que se está viviendo.
Uno de los análisis que hago sobre la situación que nos toca vivir como humanidad y como paraguayo, es que la naturaleza, víctima de la ambición del hombre moderno, del consumidor empedernido, del homo sapiens, del guerrero infernal, del constructor de Pirámides y explorador del espacio infinito, ha tenido que recluir al ser humano a su casa para entender que nada, ni el dinero, ni el poder, ni los misiles o la prepotencia –como la de Bolsonaro, que calificó de histeria- pueden contra ella.
Para hacernos entender lo frágil que es el sistema, ha utilizado a un virus.
 Quizás el COVID-19 (Coronavirus) sea la más pequeña de las criaturas del planeta y nos obliga a “refugiarnos en nuestras casas”, amenazados por su letal presencia.
Ahora, no hay régimen, país pobre o potencia hegemónica, democrática o dictatorial que pueda hacer frente ante tamaño peligro para nuestra especie. 
En nuestro país, los gobernantes (salvo algunas raras oportunidades y excepciones) se han pasado lapidando los recursos del estado, repartiendo cargos entre sus amigos y familiares, utilizando el dinero público como su caja chica y disponiendo de los recursos destinados a Educación y Salud para beneficio personal y no para la ciudadanía. 

Durante cuánto tiempo, la sociedad, las organizaciones sociales y especialmente, los profesionales médicos que fueron Ministros de Salud (en algunos casos, valga la aclaración) o Directores del Hospital de Clínicas (El hospital de los pobres), han reclamado que el dinero destinado a Salud era escaso e insuficiente para enfrentar situaciones como la que estamos viviendo.
Hasta ahora recuerdo la mayor tragedia civil del Paraguay, el incendio del Supermercado Ykua Bolaños. Ese día, todo colapsó. Y fueron más de 400 muertos en una sola mañana. Todos ayudaban, todos donaban, todos nos uníamos en una sola voz para decir “No cierren las puertas”.
Sin embargo, nunca aprendimos esa lección.
Nuestros diputados y senadores se asignan dietas multimillonarias, seguros médicos VIP, viajes en primera clase, Secretarias y Jardineros de ORO, y la población en general, sólo recibe migajas.
La clase empresarial, acostumbrada a vivir de las tetas del estado, porque no podemos negar que muchos “empresarios viven ganando licitaciones y apostando al libre mercado” o beneficiados con bajos impuestos; pero, en el fondo, regulado por ellos y sus amigos políticos.
Nuestra clase política es idiota. No hay dudas de eso. Me disculpan los amigos políticos, pero es así. Ya lo decía uno de los más grandes pensadores y políticos nacionales, el Dr. Cecilio Báez, “El Paraguay es un pueblo de cretinos”.
No lo dijo con el fin de “menoscabar” a la población, sino apostando a que despierte de ese letargo que produce la ignorancia de un pueblo que no sabe distinguir entre un hombre sabio e inteligente y un “ambicioso y egoísta” convertido en dirigente político que sólo va beneficiar a sus amigos y parientes. (Dejo las otras interpretaciones de la frase a los revisionistas).
En estas horas de refugio en nuestros hogares, los políticos dicen que van a donar parte de sus salarios o dietas con el fin de “ayudar al sector de la salud”.
No es esa la solución.

El camino es reorganizar el estado. Quitar a los parásitos que pululan en todos los ministerios e instituciones públicas, en las binacionales e instituciones autárquicas.
Se deben reasignar recursos. Disminuir la cantidad de senadores y diputados, eliminar a los parlamentarios del Mercosur y algunas que otras instituciones departamentales y municipales.
Aumentar el salario del personal médico, enfermeras y profesionales de la salud. Mejorar la infraestructura para evitar estos sofocos. Una población sana, puede educarse mejor.
Pero luego de esta PANDEMIA, ya nada será igual que antes.
Mientras no se encuentre una vacuna, y si se encontrare, estaremos indefectiblemente, enterrando a nuestros seres queridos mientras esperamos los recursos para comprar.
La sociedad paraguaya, en su mayoría, está respetando todas las recomendaciones de las autoridades.
Encerrados en nuestras casas. Esperemos que al terminar esta dura jornada, no estemos de nuevo llorando por medicamentos, camas de terapia o recursos para personal de blanco.
Es hora de pensar. Es hora de cambiar. Tenemos una sola oportunidad.

lunes, 16 de marzo de 2020

Toque de queda en tiempos de democracia

Por Salvatore Brienza
Hace 31 años cayó el gobierno de Alfredo Stroessner.
Hoy, el hijo del Secretario Privado de Stroessner es el Presidente de la República.
Uno de los opositores al régimen, y víctima de la dictadura stronista, es el Ministro del Interior.
Paradójicamente, ambos están en la situación de decretar "Toque de queda, pero que no es toque de queda" he'i Ministro.
Muchos que vivimos en la época de Stroessner recordaremos la Chevrolet Custom, más conocida como "Caperucita Roja".
Esta camioneta recorría las calles buscando a aquellos que rompían con el estado de sitio o el toque de queda.
Para muchos Stronistas ésta situación deben estar trayéndoles buenos recuerdos, pero para otros no.
Moderna Caperucita
En aquella época, el toque de queda no era por culpa de un virus como el COVID-19. Era para impedir que los opositores al régimen de Stroessner se reúnan o se organicen.
Estamos transitado una larga noche de democracia, y ahora vivimos, lo que para algunos politólogos y analistas, es la III Guerra Mundial.
No contra un enemigo humano. No contra una forma de pensamiento. No contra un país, sino contra la propia naturaleza que busca equilibrar el mundo.
En estos días, nuestra sociedad no debate si sos socialista, liberal o colorado, rico o pobre, alto o bajo, gordo o flaco, árabe o cristiano.
La idea de la humanidad es combatir, todos juntos, contra el enemigo invisible.
El mundo colapsa porque el hombre destruye la naturaleza detrás del lucro.
Chevrolet Custom
Sin embargo, la naturaleza no destruye nada, solo la transforma.
Hoy, no es el tiempo de las rencillas tontas por colores o banderas. Es la hora de protegernos a nosotros y a nuestras familias.
Seamos conscientes y reflexionemos que ésta situación se da porque nuestros sistemas de Salud van a colapsar si la Pandemia se hace real en Paraguay.
Hasta ahora, todas las medidas son paliativas. No hay remedio, no hay vacuna; solo prevenir.
Reflexionemos.

viernes, 13 de marzo de 2020

ÑACURUTU HISTORY PODCAST

Podcast creados, a partir de la necesidad de impartir aulas a través de plataformas virtuales, en el periodo de suspensión de actividades escolares durante la Pandemia del Coronavirus.
Una iniciativa del Lic. Cristhian Benítez y el apoyo de Ñacurutu News Radio Online.
Síguenos en www.nacurutunews.com