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lunes, 4 de febrero de 2013

Ascención y caída del último caudillo

Escrito por  Salvatore Brienza
Publicado en el Diario Vanguardia del Lunes, 04 Febrero 2013 07:44


La muerte del general (SR) Lino César Oviedo Silva, líder único y candidato a presidente de la República por el Unace, acaecida en un accidente aéreo el 2 de febrero del 2013 cae como un balde de agua fría sobre toda la política de la República.
Su presencia en la historia política del Paraguay ha sido tal que estuvo en todos los momentos políticos desde el golpe del 2 y 3 de Febrero del 1989. Fue considerado uno de estrategas del golpe de la Candelaria. Era considerado “Héroe de la Democracia” y el artífice principal de la captura del general Alfredo Stroessner.
Se le atribuía el fraude dentro del Partido Colorado que llevó a la candidatura a la dupla Wasmosy-Seifart sobre la de Argaña-Ibañez y de la cual decían que Oviedo era el artífice del mismo.
Durante el gobierno del Ing. Juan Carlos Wasmosy, el general Oviedo era el principal actor político aun siendo militar en actividad. Este hecho y unas declaraciones, así como un intento de golpe de Estado por parte de Oviedo, hicieron que las relaciones con Wasmosy fueran difíciles. Luego de ser quitado de la escena política por un juicio militar que lo involucraba en el intento de golpe de Estado al Presidente Wasmosy, la candidatura la dupla del Partido Colorado Cubas-Argaña se hizo con el lema “Tu voto vale doble”, que significaba que la victoria de Raúl Cubas Grau era la libertad segura del general Lino Oviedo.
Luego, vino el Asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y todas las sospechas cayeron sobre el general Oviedo, quien a esas alturas estaba libre y se decía “dirigiendo a Cubas Grau por detrás”. Esto generó la repulsa de la ciudadanía quien se vio movilizada en las plazas frente al Cabildo y cuyo desenlace fueron la muerte de jóvenes, en el ahora conocido “Marzo Paraguayo”, la renuncia del Presidente Cubas Grau y la huida del General Oviedo horas antes con destino incierto.
Por mucho tiempo los rumores de que él vivía en una estancia en el Alto Paraná, en Canideyú o en la ciudad de Foz de Yguazú eran una constante y nadie salía a demostrar lo contrario.
Con el tiempo, Lino Oviedo fue detenido en Foz de Yguazú, disfrazado de mujer y la justicia le concedió la libertad necesaria para candidatarse a la Presidencia de la República.
Luego de su prisión en el Cuartel Militar de Viñas Cué en 1997, es sobreseído de todos sus cargos, entre ellos el magnicidio al vicepresidente Argaña y a la masacre de los jóvenes en el marzo paraguayo y empieza su campaña para ser Presidente de la República. Esta salida de Oviedo de la cárcel y el sobreseimiento se dijo era parte del Plan de Nicanor Duarte Frutos para debilitar las fuerzas del entonces candidato Fernando Lugo.
De ahí en más fortalece su figura de referente político en el tablero electoral con un estilo muy propio y muy ligado al culto a la personalidad.
Esta fuerza del general Oviedo se vio con mayor evidencia en el juicio político de Junio del 2012, cuando fue destituido el entonces presidente Fernando Lugo. El Unace con Oviedo a la cabeza, pasó a decidir cuestiones claves dentro del gobierno de Federico Franco, influyendo para colocar sus adherentes como ministros del Gabinete y de la Corte Suprema.
En todos estos 24 años de la historia democrática del Paraguay quedó con la última figura que reunía en sí el mote de “único líder y caudillo”. Su figura, marcada por un culto a la personalidad, tan fuerte que con el tiempo fue necesario desplazar a muchos de sus referentes políticos como el Senador González Quintana y seguidores que podían hacerle sombra.
Lino César Oviedo no era una persona cualquiera.  Era el líder de la tercera fuerza política con mayor cantidad de adherentes y simpatizantes en el país.
Con su muerte, algunas cosas se vuelven inciertas. Surgen varias hipótesis sobre el horizonte electoral, entre ellos: ¿Cómo el Unace podrá mantener su fuerza electoral ahora que su caudillo ha muerto? ¿Quién se podría convertir en su heredero político? ¿Cuántos partidarios y simpatizantes del Unace seguirán militando en el partido?
Y una de las preguntas que todos se hacen pero nadie se atreve, ¿Quién se beneficiará con su muerte?.

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