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lunes, 2 de febrero de 2009

HAY UNIVERSIDADES QUE OTORGA TÍTULOS A ANALFABETOS

El Ojo Despierto - DIARIO ULTIMA HORA
Por Mario Ruben Alvarez
Viernes30Enero2009alva@uhora.com.py

Hasta no hace demasiado tiempo, para la mayoría de los egresados de la secundaria, ir a la universidad significaba invariablemente emigrar, salir del tataypy hogareño para enfrentar solo el reto de estudiar una carrera de nivel terciario. Los destinos eran escasos: Asunción, Villarrica, Ciudad del Este, Encarnación, Pilar y tal vez una o dos ciudades más. Esto, sin contar los del exterior, para los de mayores recursos económicos.
Ahora hay universidades en cualquier parte, hasta debajo de los puentes o en un altillo al que se accede con una escalera de albañil, siempre y cuando él no la utilice. Hatiâimba. Hay alrededor de 50 universidades con filiales instaladas en los lugares más insospechados.
En el país de las exageraciones - o nada... o demasiado mucho, sin puntos medios- , hay universidades "hasta pa; dar y prestar", como dice el Martín Fierro. Es la maravilla de la libertad de mercado. Del libertinaje del mercado habría que añadir, para ser precisos. Y de la inutilidad del Estado, dicho sea de paso.
Si hubo cosecha abundante en estos 20 años que siguieron a la caída del sanguinario dictador Alfredo Stroessner, fue en el sector de la creación de universidades. Como había mucha demanda y poco espacio para ser licenciado o doctor, hubo propios - paraguayos- y extraños - extranjeros- que vieron la oportunidad de negocio. Y se lanzaron a la aventura.
La "contribución" parlamentaria fue muy "eficaz". Dueños de la potestad de legislar, unos cuantos de ellos - algunos con intereses personales en el sector- se apoderaron de la facultad de decidir acerca de la apertura de una universidad. El Consejo de Universidades fue relegado al rubro de jagua ryái, con voz pero sin voto. El poder migró al Congreso.
Fue así como hubo universidades - públicas y privadas- en la horqueta de un yvyraro y al lado de un ryguasu keha. Y se "titularon" analfabetos incapaces de decir "o" a una tapa de olla, por lo redonda. Muertos de ignorancia, exhiben en cada palabra sin s o con eses incrustadas en cualquier recoveco de la palabra, su falta de conocimientos. Pero haekuéra licenciado terâ dóytor.
La realidad - sin que seamos maniqueístas- suele tener dos aristas relevantes: una buena y otra mala. Las universidades lo prueban.
El lado positivo es que se ha roto la inaccesibilidad a una educación solo habilitada - de hecho- para una élite con mayor capacidad económica o influencia (padrino hína péa). La democratización, en sí misma, merece ser celebrada. Durante muchas décadas, la Universidad Nacional de Asunción y la Universidad Católica monopolizaron el rubro. Rebotando y rebotando, ya uno quedaba condenado a una profesión sin rango universitario. Ahora ya no.
El lado oscuro aquí es la mala, la pésima calidad de la educación que se ofrece, salvo excepciones excepcionales que excepcionalmente se encuentran en los nuevos templos de la "sabiduría" criolla. Quien paga, salva. El dios dinero manda en el 2 que muchos profesores tienen como mandato ineludible de sus direcciones académicas. Ojesalvaarâ. Si no, se va a hundir el barco de la recaudación.
La ausencia de Estado - suponiendo que el Estado corrige los excesos y reencauza lo que sale de madre- no es solo en las zonas "liberadas" de las áreas rurales o urbanas. Las universidades que "fabrican" analfabetos "adoctorados" también son zonas "liberadas" de honestidad, capacidad, inteligencia y responsabilidad social.

1 comentario:

El aguijón dijo...

TITULOS A ANALFABETOS CON PODER ECONÓMICO.
La preocupación y análisis del escritor del artículo al cual me refiero es una triste realidad. Hoy día la palabra UNIVERSIDAD,significa cualquier cosa, cuando que en otras épocas no muy lejana, la universidad realmente era una institución de educación superior y privilegiada. Hoy se ha prostituido en todos los sentidos,en calidad institucional, educacional, en fín hasta la denominación de universidad se ha vuelto un vocablo vulgar y sin calificativo alguno, porque como dijo el dueño del artículo, UNIVERSIDAD se encuentra en este tiempo hasta debajo del puente, y creo que lo dijo por la calidad de enseñanza impartida en cada una de ellas.Hoy dejó de ser atractivo ser un estudiante universitario, a pesar que para serlo tambien mucho tiene que ver sobre todo el interesado. No obstante sea como fuese, necesitamos dar una urgente revisión y recuperar la gerarquía que se merece la UNIVERSIDAD en el sentido cabal de la denominación de formación superior. Adelante, reflexionemos sobre lo que nos queja que así se hace caminos.