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sábado, 10 de octubre de 2009

VICIOS DE LA REPRESENTACION ESTUDIANTIL


Por Sofía Masi
Presidenta del Consejo de Delegados
FAFI-UNE


Ser representante estudiantil significa ejercer un poder que implica una gran responsabilidad y por sobre todo compromiso. Es un cargo que generalmente es una carga, más para quienes no tienen un “salario” y asumen ese rol voluntariamente.

El representante debe ser la voz del estudiantado universitario, debe tener vocación de servicio, coraje para enfrentar un sistema y la convicción necesaria para defender posturas en pro del bienestar estudiantil. Debe ser honesto y sincero. Debe saber escuchar a todos y tener la capacidad de construir en la diversidad de opiniones.

Sé que no inventé la rueda al mencionar todo lo anterior. Todos sabemos o por lo menos tenemos una noción de cómo debe ser un representante estudiantil. Dejemos de lado el Deber Ser (el ideal) para pasar a la realidad.

¿Cómo son nuestros representantes estudiantiles? ¿Reúnen por lo menos algunas de las características mencionadas anteriormente?

UN EJEMPLO. El jueves y el viernes, 8 y 9 de octubre, participé junto con varios representantes de las facultades de Economía, Politécnica, Derecho, Medicina, Agronomía y Filosofía (incluso de Mallorquín e Itakyry) del Séptimo Congreso de Universidades Públicas, en la ciudad de Pilar, departamento de Ñeembucú.

La delegación estudiantil de la Universidad Nacional del Este estuvo integrada por 15 representantes. Bueno… aquí empieza el cuestionamiento: ¿Estos estudiantes realmente representaron a la UNE? Y no me refiero a si tienen un cargo en alguna instancia de decisión estudiantil o a su legitimidad, sino al rol en sí.

Lamento, con profunda indignación, afirmar que la mayoría de estos compañeros no asumió su responsabilidad, ni su compromiso de portavoces estudiantiles en ese Congreso. No quiero ser injusta y rescato la actitud de varios, quienes sí participaron del evento, o por lo menos de lo que se pudo. La mayor parte del tiempo, se gastó en traslados de la sede del Congreso al hotel o viceversa, resolución de imprevistos organizativos y joda.

UNA LECCIÓN. 

Este viaje a Pilar me enseñó mucho. El verdadero Congreso de Universidades Públicas lo viví durante las 7 u 8 horas de viaje, desde Ciudad del Este hasta Pilar, en el minibús del Rectorado.

En ese espacio pequeño, tal vez incómodo pero acogedor, los representantes intercambiamos experiencias, puntos de vistas y quejas, incluso propuestas y alternativas en cuanto a la Educación Universitaria.

Surgió de la nada, como una necesidad. Canalizamos nuestra disconformidad en un debate, poco estructurado, desordenado pero muy rico en aportes.

Conocí la entrega de Medicina, el dinamismo de Politécnica, los análisis de Economía, el cuestionamiento permanente de Filosofía, la ambivalencia de Derecho y la sencillez de Agronomía.

Solo una palabra para cada carrera, pero sin embargo, todos sabemos que hay más, mucho más que decir de cada una de ellas.

Es una lástima, que ese enriquecedor intercambio de perspectivas, no lo hayamos podido expresar ni canalizar en ese Congreso.

Es cierto que generalmente estos espacios (Congresos) tienen un enfoque demasiado institucionalista y con poco tiempo para profundizar ideas. Aún así, considero que debimos haber aportado algo. Por lo menos algo.

Pero no. El estudiantado de la UNE estuvo ausente. La mayoría de los “representantes” se perdió en el tiempo, el sueño, la farra y la desorganización. Lo triste del caso fue que –como aclaré antes- un grupo quiso participar debidamente y “la mayoría” no cedió. En honor al respeto de la “voluntad popular”, una minoría tuvo que someterse a una posición equivocada e irresponsable.

El minibús fue sede de discusiones. Hubo tensión en el ambiente. Lo que un día antes era un intercambio interesante de aportes, se convirtió en un debate con dos bandos opuestos. Bueno, en realidad tres: los que querían participar, los que querían volver a CDE cuanto antes y los que no sabían lo que querían.

UNA DECISIÓN REVELADORA.  

Como la mayoría quería volver a Ciudad del Este (basada en una serie de argumentos creados en el momento) y lastimosamente, no se les pudo convencer de lo contrario a pesar del intento, regresamos. Volvimos a casa, sin haber participado cabalmente de las charlas, sin escuchar las conclusiones del congreso y sin participar de la audiencia pública sobre la Reforma de la Ley de Educación Superior.

La decisión de abandonar Pilar sin “justificar” nuestra presencia en el Congreso, reveló una  triste realidad.

* Somos lo que tanto cuestionamos. ¿Cuántas veces criticamos a los diputados y senadores? Ellos reciben salarios millonarios, gozan de privilegios, se dan el lujo de viajar por el mundo “participando de congresos y encuentros diplomáticos”. ¿Qué aportan al desarrollo del país? ¿Son representantes del pueblo? Esta delegación viajó financiada con fondos de la UNE. ¿Cuál es la ganancia obtenida de este gasto que hizo el Estado?

*Prima el egoísmo antes que el servicio. Como ya mencioné antes, ser representante estudiantil implica un servicio. En este caso primó el “yo quiero” (irme a casa, dormir, descansar, llegar temprano) antes que recoger lo que pueda aportar ese Congreso y luego compartirlo con los compañeros, o utilizarlo posteriormente en la lucha por nuestros objetivos como líderes universitarios.

*Falta compromiso. Es triste que universitarios, los depositarios de la esperanza de un país, no quieran ser protagonistas de la construcción de un presente y un futuro mejor para los paraguayos. Este Congreso es sólo un ejemplo. Se prioriza la farra antes que alguna actividad que contribuya al mejoramiento de la Universidad o el país. La mayoría de los representantes están abocados a la organización de fiestas, juegos universitarios o algún otro evento de diversión, integración y entretenimiento. ¡Claro que este tipo de eventos son importantes! Pero también existen cuestiones fundamentales y prioritarias: la calidad académica y el rol de la Universidad en la comunidad.

REFLEXIÓN Y CAMBIO.  

Este relato con una fuerte crítica a la representación estudiantil busca generar reflexión y cambio, no sólo en los representantes sino también en los estudiantes en general.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Elijamos, cuestionemos, presionemos. El cambio no surge por arte de magia, se construye. Seamos “albañiles” de una Universidad mejor.

Y les dejo con algunos ítems fundamentales para tener en cuenta:

“La Universidad es un bien público, es un derecho humano” (Conferencia UNESCO, París 2.009)

“El Estado tiene el deber indelegable de garantizar y ofrecer una educación superior de calidad e incluyente”

Reivindicaciones estudiantiles universitarias: Boleto Estudiantil, Comedores y residencia y Arancel Cero.

El Estado paraguayo financia 14 millones de dólares a los Partidos Políticos. Si se invirtiera sólo 3 millones de dólares a la UNE, tendríamos Arancel Cero.

Finalmente, al bajar del minibús, ya en Ciudad del Este, a pesar de las divergencias se lanzó la propuesta de un nuevo encuentro. 

Hay mucho por hacer… ¿Qué estamos esperando?

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