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jueves, 15 de abril de 2010

La encrucijada del postperiodismo

Fuente : http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=3699_5_360830__Opinion-encrucijada-postperiodismo

CARLOS SORIA

Hablar hoy en día de postperiodismo supone, a fin de cuentas, constatar que nos encontramos ante una encrucijada. Asistimos quizás a la clausura más o menos definitiva de toda una época cultural y a la apertura más o menos titubeante de una nueva cultura de la comunicación.
La revolución digital ha sido la principal causa de esa profunda revolución pacífica que ha nacido a borbotones ante nuestros ojos. La interactividad y la participación -en la comunicación y desde la comunicación- se han convertido en un signo relevante de nuestro tiempo. Está cambiando el concepto de noticia. Lo nuevo no está sólo acantonado en la política, la economía, o los deportes. Los nuevos intereses de las audiencias y las comunidades de nuevos intereses pugnan por abrirse un hueco referencial sobre todo en los medios electrónicos.
Algunos proclaman que la profesión periodística está en peligro de extinción. Otros afirman que los medios han perdido lo que tenían de más valioso, su credibilidad, inficionados -a fuerza de mantener una relación de amor/ odio con la política y los políticos, o de complicidad necesaria con la publicidad y el patrocinio de poderosos intereses económicos y financieros-, inficionados -decía- por los sapos que suelen chapotear en los aledaños de la política y del beneficio a cualquier precio.
El capitalismo salvaje ha adoptado en el campo de los medios otras formas menos agresivas aunque no menos sofocadoras. La economía de escala, la espiral de las concentraciones, las integraciones horizontales y verticales, la invasión de los criterios económicos como directriz dominante de la actuación editorial, son otras tantas manifestaciones del intento de convertir en puro romanticismo la autonomía editorial y la autonomía de las redacciones.
Todo huele y sabe a encrucijada. El campo de los medios vuelve a tener el aroma del riesgo y de la incertidumbre. Todo o casi todo lo que sobreviva a una cultura informativa que desaparece, será probablemente eso que de una forma borrosa hemos llamado postperiodismo.
La Ética y el Derecho de la Comunicación tienen así un nuevo escenario donde se pondrá a prueba si los fundamentos de estas dos ciencias de la comunicación son de piedra o de arena.
La razón de Estado, la manipulación política de la Ética y el Derecho o una Ética con vocación de florero pero no de encarnarse en la praxis profesional, harán estériles ambas ciencias que apenas alcanzarán a encauzar mal los problemas o a encontrar mediocres soluciones de compromiso. Con esos fundamentos de arena, la Ética y el Derecho de la Comunicación se pueden convertir en arena, en un desolado desierto de arena.
Pero con fundamentos de piedra, la Ética y el Derecho de la Comunicación están llamados a recibir con naturalidad el postperiodismo y a conferirle un vigor especial. Estas dos ciencias, que fundamentó en piedra el maestro Desantes Guanter, se apoyan como en su gozne en el derecho humano a la información. Un derecho humano que, por serlo, tiene como titular a todo hombre y que, por su estructura, objeto, contenido y medios, es altamente proactivo y llama a la participación y a la interactividad social.
El postperiodismo ha disuelto muchos de los nudos que ha creado el capitalismo salvaje. Aunque puede llegar a generar nuevas situaciones injustas. Esta encrucijada requiere de una reflexión serena y multidisciplinar. Valencia acogerá los días 26 y 27 de octubre la quinta edición del Congreso Internacional de Ética y Derecho de la Información organizado por la Fundación Coso. En él se darán cita expertos de varios países que tratarán alumbrar el camino a seguir por los profesionales de la comunicación.
Los fuertes déficits de credibilidad que se detectan hoy en el trabajo de los medios se salvan con calidad, con ética. Siempre la información de calidad es ética. Siempre la información ética es de calidad. Trabajar poco, trabajar mal, trabajar sin la técnica y la calidad exigida por la naturaleza de la información, es el primer ataque a la Ética.
Tal vez el postperiodismo está llamado a dar alas al Derecho y a la Ética que estén fundados en piedra.

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